”Nos gustaría que no cargáramos en sus hombros
una mochila tan pesada, llena de palabras y fórmulas raras
y de las que hemos ido sacando juegos, cuentos, sueños, fantasías, ilusiones….”
Juego y Salud
Preguntándonos cuál es la función del adulto en el juego infantil, es esperable que sea este quien propicie el juego, brindando, dentro de sus posibilidades, un ambiente cómodo, seguro, confortable, cálido y estimulante.
No sólo se trata de jugar CON el niño, lo cual es sumamente necesario, sino que además se trata de crear las condiciones necesarias para que sea posible un juego.
Muchas veces observamos en las plazas, por tomar un ejemplo, la siguiente escena: el niño se desplaza por un tobogán ... se sube a una hamaca ... se sienta en la arena ... la toca ... se levanta ... corre. A su lado un adulto acota incesantemente: “no te ensucies, no toques la arena, no corras, etc.”.
Ante estas reacciones por parte del adulto, cabe preguntarse cuál es la concepción de juego que tiene este adulto y qué espera que allí suceda. Entonces debemos reflexionar qué entiende cada uno de nosotros por juego, cómo hemos vivido nuestros juegos en la infancia, qué nos fue permitido, que nos fue facilitado y qué no, para, a partir de allí, poder pensar el juego del niño al cual, como adultos, acompañamos hoy. El juego debe tener, como condición, una cuota de libertad, ya que si se lo condiciona al extremo, deja de ser juego.
Además a partir de conocer la importancia del juego en la vida de los niños,
debemos reflexionar sobre un tema también importante como lo es el del tiempo libre, tiempo de ocio, nuestro, para compartir con ellos, pero también el de ellos, para poder jugar.
Recordamos hace un tiempo, haber escuchado por televisión, las
apreciaciones de una mamá:
“antes de que esté en casa sin hacer nada, o viendo televisión, prefiero que esté en la escuela, después va a inglés, los martes tiene natación y voy a averiguar por computación, yo prefiero que esté ocupado”
Evidentemente, el “estar ocupado” es contrapuesto, en nuestra sociedad, a ser holgazán, a no hacer nada.
Desde nuestro lugar debemos decir que tanto 'no hacer nada' (tiempo
ocioso), como leer, dibujar, ver televisión, pasear, juntarse con amigos, jugar, son actividades que el niño necesita y disfruta; contribuyendo a un desarrollo saludable.
Contrariamente a las pretensiones del mercado actual de producir niños
OBJETO de consumo, el juego produce SUJETOS. Evitemos entonces que los niños se conviertan en adultos temprana y aceleradamente, permitiéndoles ser NIÑOS.
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