| Monocultivos
¡Que grande La Madre Naturaleza! Ella nos regala gran variedad de seres vivientes y no vivientes, que llenan el paisaje de colores, olores, sonidos, calmas, formas, sombras y reflejos que inundan nuestro espíritu cargando nuestras energías.
Llena nuestro espíritu gracias a que nos conectamos con lo más íntimo de nuestro ser más antiguo. Pues El Hombre estaba íntimamente ligado a la naturaleza y convivía un cien por ciento con ella.
Aunque es obvio decirlo, con el tiempo se fue despegando de ella y el hombre actual no se convence que depende de la naturaleza en un cien por ciento. La esta deshonrando, cada día que pasa, al simplificar todo lo que le rodea sin advertir las consecuencias que esto acarrea.
Al realizar monocultivos se está simplificando el funcionamiento de la naturaleza. Y teniendo en cuenta que cada componente natural cumple una función determinada, al ser eliminado todo empieza a sufrir los efectos de este faltante. Intentaré ser más claro, imagínese una fila de fichas de dominó alineadas una la par de la otra, cuando empujamos la primera, esta cae volteando la segunda y esta a la tercera, y así sucesivamente hasta llegar a la última ficha… donde está sentado, cómodamente mirando, el hombre… el mismo que empujó irresponsablemente la primera y no hace nada por poner un tope al derrumbe.
Se tiene la creencia de que al realizar monocultivos se es más eficiente. ¿Se es más eficiente?...
El monocultivo favorece el desarrollo de plagas y enfermedades de dicho cultivo, ya que encuentran gran cantidad de alimento disponible. Esto exige aplicaciones de venenos para insectos, hongos y bacterias. O sea, que un monocultivo requiere más plaguicidas que los cultivos asociados.
También al aplicar plaguicidas se ahuyenta o extermina enemigos naturales de la plaga. Enemigos que colaboran con el hombre desinteresadamente. Pero ojo, con una condición… Que no se apliquen veneno y se deje sectores sin trabajar para poder refugiarse.
El monocultivo siempre extrae los mismos nutrientes. Obligándonos a usar cada vez más fertilizantes. Esto se evitaría sembrando pasturas que recuperan la fertilidad del suelo con ayuda del pastoreo directo del ganado.
Tanto laboreo elimina materia orgánica, que vendría a ser la esponja y la plasticola del suelo. Es decir esponja que retiene humedad y plasticola que une las partículas y no permite que se vuelen. Al desaparecer se imagina lo que ocurre… el suelo se vuela, disminuye su capacidad para retener agua y nutrientes,
No todo está perdido, todavía podemos detener el derrumbe antes de que llegue a nuestra ficha y caigamos junto con ella.
Por ello: Favorezcamos la diversidad. Multipliquemos diferentes vegetales y animales. Respetemos la vida de todo bicho que camina y yuyo que germina. Mezclemos la huerta con el jardín. Disfrutemos la naturaleza como de chicos. Y otras ideas que USTED puede aportar.
Siempre escuchamos la naturaleza es sabia, entonces que esperamos para imitarla. Sabemos que es necesario producir y ganarnos el pan de cada día… ¿Pero a qué costo? ¿Quién pagará nuestros excesos? ¿Qué dejamos a nuestra progenie?
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